Los blackberrys comenzaron a reventar de cadenas enviadas por PIN, una detrás de la otra hacían sonar el bendito aparato que del tiro comenzaba fastidiarme el tonito que indicaba otro, otro y otro PIN informando -extraoficialmente- pero con un tono de redacción de, yo lo ví, las distintas versiones de cómo unos oficiales de la policía municipal de Maracaibo enfrentaban a unos bachaqueros* en la estación de servicio que queda en la entrada de la urbanización San Jacinto al oeste de la ciudad, luego que estos no obedecieran a la voz de alto de los funcionarios. Sigue leyendo

